Eficiencia energética en la iluminación a traves del código técnico de la edificación

La eficiencia energética en la iluminación

En torno al 19% del consumo de energía a nivel mundial está destinado a la iluminación. Si nos centramos en los edificios este consumo puede llegar a alcanzar hasta el 40%.

El hecho de reducir el consumo no significa disminuir la calidad ni cantidad de luz. Si hacemos esto disminuiremos el confort y bienestar del espacio a iluminar. Debemos optar por lo tanto por utilizar sistemas eficientes de iluminación.

Los factores más importantes para conseguir una correcta eficiencia lumínica son los siguientes:

Diseño de la luminaria:  El reflector y el cuerpo de la luminaria tienen que ser diseñados para que se maximice su rendimiento y se aproveche el mayor flujo lumínico posible, manteniendo el confort visual y evitar el deslumbramiento.

Lámpara utilizada: a la hora de escoger el tipo de lámpara debemos tener en cuenta una serie de factores como son: la reproducción cromática, su vida útil, su regulación y su eficiencia energética [lumen/Watt]. Así como su clasificación energética.

Equipos auxiliares: La tendencia es la completa eliminación de equipos electromagnéticos frente a los equipos electrónicos que ofrecen más ventajas y más ahorro energético.

Sistemas de regulación y control: utilizando diversos sistemas de regulación podemos moldear el consumo en función de los horarios de uso de los diferentes espacios, como también aprovechar la aportación de luz natural pudiendo conseguir un ahorro incluso del 60% de la energía.

Mantenimiento de la instalación: Con el tiempo, el rendimiento de la instalación decrece ya sea por la disminución de flujo de la fuente de luz o por la pérdida del rendimiento de la luminaria causada por el envejecimiento o suciedad. Para evitar esto es necesario el diseño de un plan de mantenimiento de la instalación para la sustitución de lámparas según su vida nominal y remplazarlas a pesar de que sigan funcionando ya que a partir de este tiempo definido como vida útil, su flujo disminuye considerablemente.

En referencia a la iluminación interior, la normativa que regula la eficiencia energética en las instalaciones de iluminación es el Código Técnico de la Edificación

El CTE fue aprobado por el Real Decreto 314/2006 del 17 de marzo del 2006 y establece las exigencias que deben cumplirse en los edificios en relación a la seguridad y a la habitabilidad. Afecta a edificios residenciales, comerciales, docentes, sanitarios, deportivos, industriales y socioculturales.

Se estructura en varios documentos básicos, pero el más innovador es el que trata sobre el Ahorro Energético (DB HE) que tiene como objetivo hacer un uso racional de la energía necesaria para el uso de los edificios incorporando criterios de eficiencia energética y el uso de energías renovables. El apartado HE3 es el que trata la eficiencia energética en las instalaciones de iluminación y es la primera normativa española que fija unos criterios energéticos. Recordemos que en la norma UNE EN 12464-1 sólo se regulan los valores mínimos para la cantidad y la calidad de la iluminación en espacios de trabajo interiores pero no se consideran criterios sobre la eficiencia de la instalación.

Esta norma establece que los edificios que los edificios dispondrán de instalaciones de iluminación adecuada a las necesidades de sus usuarios y a la vez eficaces energéticamente, contando con un sistema de control para ajustar el encendido a la ocupación real de la zona y un sistema de iluminación que optimice el aporte de luz natural en las zonas donde se reúnan unas condiciones adecuadas.

El valor de eficiencia energética mínima de la instalación VEEI se define como:

VEEI = P · 100 / S · Em

Donde:

P es la potencia total instalada, es decir, la de la lámpara más los equipos auxiliares que sean necesarios para su funcionamiento [W];

S es la superficie iluminada [m2]

Em es la iluminancia horizontal media mantenida [lux] y se define como aquella por debajo de la cual no se permite que caiga la iluminancia media en la superficie especificada independientemente de la antigüedad o del estado de la instalación. Este último valor debe ser como mínimo el que marque la norma citada anteriormente UNE EN 12464-1 en el caso de trabajos de interior.
Estos valores los obtendremos de los diferentes programas de cálculo lumínico que existen en el mercado y, para tener en cuenta la depreciación que tendrán las luminarias y las lámparas con el tiempo, se aplicará un factor de mantenimiento al cálculo, normalmente de 0,8 en el caso de instalaciones interiores estándar, que nos sobredimensionará la instalación considerando esta pérdida de rendimiento pasado un tiempo del inicio de la instalación. Una vez calculado el VEEI de un proyecto, con unas luminarias y una distribución de éstas determinada, deberemos comprobar que este valor no supere en ningún caso el valor límite marcado en las tablas del CTE según una clasificación para distintas actividades como podemos ver a continuación.

Grupo 1: Zonas de no representación o espacios en los que el criterio de diseño, la imagen o el estado anímico que se quiere transmitir al usuario con la iluminación, queda relegado a un segundo plano frente a otros criterios como el nivel de iluminación, el confort visual, la seguridad y la eficiencia energética

Grupo 2: Zonas de representación o espacios donde el criterio de diseño, imagen o el estado anímico que se quiere transmitir al usuario con la iluminación, son preponderantes frente a los criterios de eficiencia energética.

valores mínimos de eficiencia energética en iluminación del código técnico de la edificacion

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